jueves, 4 de octubre de 2012

Era un 4 de Octubre de 1998, para ese entonces Deportivo Quito venía atravesando uno de sus capítulos más difíciles de su historia: meses antes se perdía un título nacional por arreglos y artimañas de un equipo de la costa, de esta manera la hinchada también se encontraba asumiendo un golpe muy duro. Es precisamente en estos momentos difíciles, cuando un grupo de jóvenes se dieron cuenta que la forma de aliento que se venía manejando dentro de la preferencia debía cambiar, debía demostrarse de una manera que denote lo que significaba para ellos este sentimiento llamado DEPORTIVO QUITO. Hasta 1998 nuestra hinchada siempre se caracterizo por su fidelidad (por su aguante), por su originalidad y por ser pionera y revolucionaria en la forma de vivir la fiesta del fútbol. Posterior a sus primeras participaciones en Copa Libertadores, la hinchada Azul Grana importó varias características de las barras argentinas de la época, así posterior a un viaje a tierras gauchas nacieron muchas costumbres vividas hasta el día de hoy, entre ellas el reconocido “Y DALE QUITO DALE”, propio de la reconocida “Culta Barra”, la primera barra organizada del país. Pasaron los años, una nueva generación se venía y consigo nuevas particularidades, la creación de las primeras banderas gigantes del país, los primeros cánticos dentro de los estadios empezaban a retumbar y una nueva forma de aliento hacía reconocida a “La Barra de las Banderas”. La tradición se hacia costumbre, el amor por el equipo, por nuestros colores, por nuestro nombre divino se denotaba en cada bandera, en cada cántico, en cada partido. El “aguante”, el mismo que hizo esperar a esta hinchada diferente durante 40 años por un título y que sin embargo mantuvo ese amor inagotable y que fue creciendo más y más. Luego de muchos golpes, que nos hicieron perder títulos por “jugarretas”, por “arreglos en mesa”, un grupo de jóvenes, con ideas propias decidieron que era la hora de demostrar todo ese amor de una forma distinta. Supieron entender que los goles no nacen sólo de las piernas de los jugadores, los goles y los triunfos nacían de las gradas. Un grupo de jóvenes que conocían la historia de su equipo, lo que este representa y lo que significaba en sus vidas, así como en las de miles más. Así un 4 de Octubre de 1998 estos jóvenes hicieron un pacto, el pacto de seguir al equipo de sus amores por donde este y como sea que se encuentre, en las buenas y en las malas muchos más, se desprendieron de la Famosa Barra de las Banderas y gradas más abajo nacía MAFIA AZUL GRANA. Bastó un “bombo”, el cuál no era propio para esto, y una cuchara de palo para empezar esta locura y pasión. Innumerables historias, vivencias, partido a partido, de cancha en cancha, cruzando ciudades y fronteras, han aumentado este sentimiento, a pesar de los problemas, “a pesar de los gases y palos recibidos”, hoy 14 años después este pequeño grupo de jóvenes se ha multiplicado, se ha multiplicado ese amor por nuestro QUERIDO DEPORTIVO QUITO, así con gran orgullo y seguridad podemos decir sin duda alguna que se ha hecho de esta familia la mejor barra del país; la que hizo verdaderas obras de arte en cada uno de sus trapos; la que ha viajado al exterior; la primera murga del país; la primera bandera para hinchas del exterior; la primera bandera gigante basada en la camiseta alterna de la Institución; la de los mejores recibimientos; la que misma que catalogo Fox Sports como “sin duda no son muchos, pero son los mejores”; la de más aguante; la que esperó 40 años; la que en verdad ama a sus colores, a su institución y a su historia. El compromiso se renueva día a día y año tras año aún más, hoy son nuevas generaciones las que forman parte de MAFIA AZUL GRANA, y así los pioneros, los que se unieron después, los nuevos y los que vendrán tenemos ante todo ese fundamento: el de alentar de una forma diferente, por el amor a nuestro equipo, aguantando todo, como sólo nosotros sabemos hacerlo. Somos MAFIA AZUL GRANA, somos DEPORTIVO QUITO, somos la BANDA DEL EQUIPO DE LA CIUDAD, DE LOS COLORES Y EL NOMBRE DIVINO.